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Juegan blancas en China

«Warren Buffett acaba de sufrir la mayor pérdida corporativa de la historia

¿Te preguntas por qué Warren Buffett ha estado tan callado en medio del colapso del mercado de valores del coronavirus? Tiene 49 mil millones de razones.

Durante el fin de semana, Buffett reveló que Berkshire Hathaway (BRKB) perdió $49.700 millones en el primer trimestre. Esa es la mayor pérdida trimestral publicada por las compañías actuales de S&P 1500, incluidas las del S&P 500, en los últimos 30 años.»

M. Krantz, Investor’s Business Daily · 2020

Algún lugar próximo a Wuhan

En muchos lugares de Asia las lluvias torrenciales no son algo excepcional. De hecho la gran presa se construyó para generar energía, sobre todo, pero también para dominar las catastróficas crecidas del río Yangtsé. En esta ocasión las tormentas han sido muy intensas también, pero lo que ha multiplicado los efectos brutales y provocado la tragedia ha sido la enorme extensión que han abarcado. En la zona de Hubei ha caído en 48 horas un cincuenta por ciento más de lo que llueve en un mes, en esta misma época del año.

El impacto del diluvio en esta vasta zona fluvial ya habría sido un desastre, pero la rotura de la presa ha tenido un efecto devastador que ha afectado a la vida de millones. Solo en el área de Wuhan, a unos 450 km río abajo, viven más de 20 millones de personas a las que se les ha destrozado la vida, literalmente.

En un primer momento los medios asiáticos hablan de lo ocurrido. Son desde luego, unas tormentas anormalmente intensas, pero lo curioso es que lo tratan como si no estuvieran sorprendidos por lo ocurrido. Sin embargo, cuando se corrigen los modelos de las previsiones saltan todas las alarmas. Es imposible estar preparado para asumir precipitaciones que superan los 100 litros por metro en un área de miles de kilómetros cuadrados. Es una cantidad inmensa de agua, tanta como la que es capaz de contener la presa y una buena parte acabará allí, no tendría mayor importancia si la gigantesca construcción no tuviera problemas serios. Para cuando se disparan las alarmas y se inician evacuaciones en toda la cuenca fluvial, ya es tarde.

Los meteorólogos hablan de un comportamiento atípico de los monzones que han actuado como amplificador. Ante un fenómeno así cualquier decisión habría llegado tarde pero con lo que nadie contaba, excepto Yi y unos pocos más, es que la presa no aguantase, que no cumpliese su papel de contención, multiplicando los efectos de una tragedia que era ya de por sí inevitable.

En días sucesivos las escenas vistas en otras ocasiones se repiten, personas subidas a los tejados de las casas o a lo que queda de ellas, de cualquier otra construcción por encima del nivel del agua. Se muestran ciudades cuyas calles se han convertido en unos afluentes más del río. Imágenes de desolación que exhiben sin pudor el antes y el después a los espectadores. Entrevistan a las personas que lloran a sus muertos o que han tenido la suerte de no perder a nadie, a las que se han quedado sin nada, mientras la cámara enfoca al lugar en el que estaba su casa. Los medios se recrean de forma descarnada en la desgracia, saturan, buscan la imagen más impactante y brutal para aumentar la audiencia. Se hacen reportajes a todas horas sobre el cambio climático, al que se culpa de todo lo ocurrido. Se emiten mensajes apocalípticos que adelantan el fin del mundo. Expertos, afectados, influencers, todos tienen una opinión, aunque en su mayoría no tenga ni sentido, ni mucho menos utilidad.

Entre tanto ruido mediático, en unas redes sociales excitadas ante semejante carnaza, empiezan a surgir las preguntas. Primero como un goteo, luego como una avalancha. Los mismos dos bandos de siempre se enfrentan en internet a propósito de la gestión de las alertas, de la rotura de la presa. La maquinaria de propaganda china muestra su gigantesco potencial en todo el mundo, excepto en la propia China, donde las redes locales son acalladas en cuestión de horas. Muchos se preguntan cómo es posible que se haya desmoronado la mayor presa del planeta.

Los medios no están interesados en la verdad, en lo que ha ocurrido, en los datos, si no sirven para alimentar su discurso particular, ni a sus audiencias, que contemplan hipnotizadas el espectáculo que se les ofrece. Cada uno de ellos se enfoca en aquella información que respalda su posición política. Los reportajes siguen todos una pauta parecida. Se consulta con expertos que dan su opinión sobre la conveniencia de haber hecho tal o cual cosa, luego un pseudodebate con pretensiones científicas a cargo de los colaboradores afines de turno. Pero lo cierto es que la verdad de lo que ha pasado, el origen, no se investiga. No interesa, nadie lo hará.

Pandemiaddict se convertirá en uno de los pocos foros donde llega información de primera mano, sin censuras. Otros medios acuden a la web de los chicos para obtener material para sus noticieros. El logo de Pandemiaddict se ve por las televisiones de todo el mundo. El tráfico de la web se multiplica por diez, por cien y más, en cuestión de horas.

Mientras tanto Yi Kuang empieza a madurar un plan. Ya no lo queda nada en la vida y no está dispuesto a dejar que esta vez se oculte lo ocurrido. Su padre le llama insistentemente, desde que hablaran el día anterior cuando le contó que habían muerto su nieto y su nuera. Conociéndole, siendo como es un animal del Partido, sospechará que pueda hacer cualquier locura. No sabe si le preocupará más que se quite la vida o que tire de la manta, estará nervioso, tiene que darse prisa. Pero es inútil, Yi cree que su esposa, su hijo, la novia, merecen al menos que toda la verdad se sepa. Por su propia seguridad, desde que se dio cuenta de que podía pasar algo serio, envió los informes convenientes para que quedase constancia. A la vez ha ido guardando datos, todos los que ha podido, por lo que pudiera ocurrir con los informes, pese al férreo control a los que siempre se ha sometido a los trabajadores de la presa. Y lo único que desea con todo su ser es que tenga consecuencias. De ninguna manera permitirá que la muerte de su familia haya sido en vano. 

Nunca más, se dice para sí, nunca más. Activa la VPN y abre la mensajería para contactar con un amigo de DigiGang, un conocido grupo de hackers chino. Es uno con conexiones con el Gobierno, como todos, pero acostumbrado a salirse del guión, para sus planes le vendrá bien…

Continuará…

Si quieres empezar desde el principio, aquí tienes el primer capítulo. Y luego dale a Siguiente.

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