Cómo empezamos a vivir online, sojuzgados por la tecnología y los poderosos. Una historia del futuro

Renacimiento I

This pain I own, A gift in return for a taking, a wounding, a breaking. 
This is our childhood's end. Can't remember when it all began. 
I want to burn the masters and the slaves and those who pray that I'll repent and be like them. 

Este dolor que tengo, es un presente por una victoria, una herida, una fractura. 
Es el final de nuestra infancia. No puedo recordar cuándo empezó todo. 
Quiero quemar a los amos y a los esclavos y a los que rezan para que me arrepienta y sea como ellos. 

Nomad
Crisis

Video del Congreso virtual en Pink-a-Gram Rooms. Hace dos años

Ivana se ha registrado en el congreso virtual “La sociedad post-coronavirus. Política y economía en un mundo sensible a las enfermedades globales”. Tiene gran curiosidad por varios de los conferenciantes. Alguna de las intervenciones las verá en diferido, son muchas, a veces son simultáneas y además, tiene que trabajar. 

El Congreso ha convocado durante un par de días a miles de profesionales de la educación, la política y los medios de todo el mundo. Han sido más de cuarenta las conferencias que se han visto en las salas virtuales de Pink-a-Gram Rooms, patrocinador del evento. Una reunión importante, celebrada de forma online como casi todo desde que tuvo lugar la pandemia.

Ahora verá el final de la intervención de Joana Rivera, profesora de Economía Política de la Universidad Complutense de Madrid. Según su propia descripción un nido de rojos como ella, algo que suele decir en tono provocador y divertido. A Ivana le cae bien alguien que es capaz de definirse tan valientemente. Le da al Play.

Tras un breve receso, Joana aparece en la pantalla ordenando papeles, mientras observa a la audiencia. Adelanta el video hasta el punto en el que empieza a hablar.

Hola. Hola de nuevo —reclama la atención del público—. Permitidme que me salte las normas. Quiero centrar algunos temas expuestos. He escuchado con atención otras intervenciones del Congreso, pero creo que en general nos ha quedado poco práctico, demasiado académico. Hay que ponerle el cascabel al gato. ¿Me dáis unos minutos más?

Aparece alguna respuesta afirmativa en el chat y algún me gusta.

Creo que sería interesante plantear este último debate de una manera diferente. Para el que no lo sepa, el sistema de Rooms tiene dos formas de valoración: una que indica si se está a favor o en contra de lo que se está diciendo y otra que permite evaluar de forma emocional. Os pido que uséis ambas constantemente, para que todos podamos saber como lo ve el resto de la audiencia. Puede que no sea estadísticamente significativo, somos 2227 participantes ahora mismo, pero si nos dará una visión interesante. Por favor id dejando las preguntas y un colaborador las irá clasificando en orden. Así veréis lo que se va a preguntar, para repetirnos lo menos posible. Si esto os parece bien, por favor votad.

Transcurridos unos segundos, en la pantalla el pilotito verde tiene al lado un más que notable 91%. El pulgar arriba y el corazón también muestran porcentajes altos.

Perfecto, estamos de acuerdo. Los temas alrededor de los que deberían girar las preguntas se han escogido de una lista que habéis propuesto, los más repetidos han sido: el papel del Estado en las crisis y qué es lo que debería haber hecho. Yo sugiero un tercero: ¿Qué puede hacer la sociedad? Así que adelante con las preguntas, principalmente sobre estos tres temas por favor.

Este es el punto que le interesa realmente a Joana, es el propósito de su presencia en el congreso, despertar y remover conciencias.

Antes que nada me gustaría dejar algo claro, que aunque lo considero obvio resulta chocante para algunos que me tachan poco menos que de ultraliberal. Soy socialista convencida desde que tengo uso de razón. Pero espero que se entienda que no puedo pensar igual ahora que cuando tenía 15 años.

Las caritas sonriendo destacan entre las reacciones de los asistentes. Mientras las primeras preguntas se van incorporando a la lista.

¿Por qué hago esta observación? Vivimos en un planeta con 8.000 millones de personas y recursos limitados, hay que encontrar alguna forma de equilibrar los factores de la ecuación. Si no logramos incrementar los recursos, hay que repartirlos. Si no se puede hacer ninguna de estas dos cosas solo queda reducir el número de personas sobre la Tierra. Nos va la vida en ello, literalmente. En esto soy extraordinariamente realista, intento dejar cualquier sesgo ideológico a un lado. No hay más. No es discutible, son matemáticas, ¿estamos de acuerdo?

Vuelven a ganar el verde y las sonrisas. Ivana ha dejado una reflexión que se sitúa al final de la lista, pero que el asistente pone al principio, para que Joana la lea.

Parece que I.B. no está de acuerdo… ”Pues parece que el socialismo no tiene la solución para esa ecuación. En realidad para casi nada”.

En menos de un minuto varios comentarios y respuestas más o menos agrias aparecen en el hilo. Con muchas caras enfadadas y el rojo dominando.

Un momento por favor, iba a llegar ahí. La crítica es perfectamente razonable. Como aludida por el comentario tengo claro que los regímenes socialistas a veces no han tenido las respuestas. La Europa socialdemócrata de después de la Segunda Guerra Mundial solo fue un espejismo que duró dos o tres décadas, factible en algunos países gracias a sus circunstancias económicas y políticas. Ahora ya no lo es, o no de la misma manera.

Joana bebe un sorbo de agua antes de continuar.

C.I. pregunta ”¿Cuál es el principal problema que debe enfrentar la humanidad”. Pues creo que es el consumo de recursos. En 1970 la población mundial era de 3.700 millones. En la actualidad es más del doble. Más gente, mayor consumo per cápita y aún así persisten las desigualdades. No son por tanto, aplicables los planteamientos basados en estándares de hace 50 años. Creo que es necesario encontrar el equilibrio entre lo que querríamos, lo que nos parece deseable y lo que funciona.

B.B. dice “Hace falta más Estado”. La verdad, no lo sé. Lo que sí podemos tener claro es que desde la crisis del COVID-19 de 2020 multitud de autores y un porcentaje notable de ciudadanos reclaman más Estado. Al mismo tiempo han destacado la eficiencia de los modelos orientales, especialmente el de China. Personalmente no estoy de acuerdo con ninguno de los dos planteamientos. Más Estado no es la solución y los chinos tampoco han sido eficaces gestionando la crisis, al menos si se compara con sus vecinos, especialmente Vietnam, Corea del Sur, Taiwán… La opción es ir hacia un modelo completamente diferente. 

El rojo sube por encima del 80%. También las caritas tristes y enfadadas.

¿Cuántos están de acuerdo en que los estados actuales no están preparados para afrontar algunos problemas? 

Un verde aplastante colorea la pantalla.

¿Cuántos están de acuerdo en que es porque están en otros temas, como ha demostrado la gestión de la pandemia?

La respuesta es más equilibrada, repartidos por igual entre el verde, rojo y azul.

C.Z pregunta “¿Por qué los dirigentes y los que dependen de la maquinaria estatal deberían tener más respuestas, o más válidas que el resto de personas?” Muy buena pregunta. Pues creo que no tiene sentido.

El verde supera el 50%.

Ciertamente, como norma, no puede haber más genios entre una casta constituida para perpetuarse, que entre el conjunto de la población. Los dirigentes son especialistas en construir casta, no siempre en resolver problemas. Y cuando su supervivencia prima sobre el interés común, se llega al punto actual. 

La cara de Joana muestra su sorpresa ante el resultado. El verde roza el 70%. Los del rojo son incombustibles, el porcentaje de las caritas de descontento y enfado coinciden con ese grupo. Matiza lo que ha dicho.

El Estado se ha dedicado a vivir para sí, de espalda a los ciudadanos. Soportado por una casta de políticos-funcionarios con intereses y preocupaciones muy diferentes a los de la sociedad: perpetuarse y alimentar a sus votantes. El voto es la única palanca que saben engrasar. No es que sean demasiado sutiles.

J.J. pregunta “¿Cuál es el papel de la sociedad, entonces?”. Nos hacen falta sociedades más activas y participativas, que fiscalicen el papel del Estado y le obliguen a actuar como no lo ha hecho en las últimas décadas. 

El verde sigue siendo mayoritario, pero el debate se está produciendo en el chat de forma paralela. Decide ignorarlo apuntando una reflexión más.

El Estado no tiene todas las respuestas. De hecho no puede tenerlas, pero es más, es que en algunas conversaciones el Estado no pinta nada. Y eso lo afirma una socialista convencida y consciente de los límites de la maquinaria estatal.

Continuará…

Si quieres empezar desde el principio, aquí tienes el primer capítulo. Y luego dale a Siguiente.

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3 comentarios

  1. LUISA JIMENEZ

    Experimento más desasosiego leyendo tus historias que entrando en las redes.
    Supongo que es el efecto, más que comprobado, de que la realidad supera ampliamente la ficción.
    En estas breves historias está muy condensado el mensaje y apenas interfiere el ruido que se ve por ahí así que se muestra la verdad al desnudo y, lo que es más doloroso, a dónde apunta…

    • Ya sabes por dónde va. Lo hemos hablado muuuucho… 🙂

    • Luisa, te has fijado cómo interaccionan con el orador? Eso creo que lo apuntabas en otro comentario. Y sobre todo fíjate la información que tiene el orador, en tiempo real… Imagina las posibilidades. Pink-a-Gram Rooms es lo más 🙂

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